
La cadiera: ese mágico lugar en el que los abuelos contaban historias a los niños, que despistados jugaban con el fuego que ardía sin descanso en el hogar. Unos a otros se acompañaban durante los inviernos fríos de la sierra. El hogar: ese concepto tan difícil de alcanzar en este mundo extraño. Por eso queremos abrirles el nuestro y que atraviesen la puerta de ese patio en el que jugaban nuestros bisabuelos, abuelos y, en especial, nuestra madre y nuestros tíos, pilares tan importantes en la familia. Queremos que el viajero descubra la autenticidad que todavía resiste en la España vaciada, donde la vida es tan bonita que parece de verdad.
